Cae la noche, y con ella, la melancolía se adueña de mi ser
Mis miedos y preocupaciones resurgen, dejándome apesadumbrada y taciturna.
La oscuridad me asusta y mis sueños me atormentan.
Despierto aterrada, sudorosa y temblorosa.
Las sábanas están revueltas y un pequeño sopor se esparce por la habitación.
Abro la ventana y observo la noche oscura, sus calles solitarias y unas pocas luces que me recuerdan que no estoy sola en esta cuidad, así lo parezca.
Un silencio total de no ser por mi respiración entrecortada y mi agitado corazón.
Tres de la madrugada.
Oscuridad total de no ser por un punto. No es mucho, los cigarrillos prendidos no alumbran.
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