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jueves, 24 de junio de 2010

Historia De Dos Desconocidos Parte IV: La Decisión


Arriesgaba demasiado: Un paso en falso, un resbalón, un solo tropiezo haría que todo –incluido ella- volviera a ese oscuro hueco al que sus sentimientos habían estado confinados tanto tiempo.

Tenía miedo, tenía tanto temor de caer de nuevo…

Ella sabía que todo era muy efímero y se cuidó demasiado de no caer de nuevo.

Los viejos muros ser erguían de nuevo.

Inexplicablemente, cayeron…

Algo inexplicable le dijo que lo hiciera, y él le aseguró que no tenía nada que temer.

Él la cuidaría.

Y ella confió en él.

Ella decidió dejar sus miedos a un lado e intentarlo.

Intentarlo como si nunca antes le hubieran roto el corazón.

3 comentarios:

  1. Cuando el corazón (o el alma) han buscado algo y por casualidad lo encuentran, lo exigen, de una manera imprudente lo exigen.
    El olvido no es cura y el futuro es arriesgar el presente con la esperanza de sanar el pasado.

    Algo personal:

    Ojo! Así como tu me ayudas cuando escribo yo te devuelvo en esta tontería una parte de ese favor: Escribiste "como SU nunca".

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  2. El olvido es una cura obligada. PARA BIEN O PARA MAL,olvidamos y eso nos protege de no enloquecer. Los recuerdos pueden matar...


    Ya lo corregí,pero no era pa tanto escándalo: era sólo una U atravezada jaja

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  3. La verdad es que existimos quienes no olvidamos y que obtamos por ponernos una mascara sobre el rostro y actuar como si el fantasma del pasado fuera eso: un fantasma, y estuviera en cautiverio en el cementerio.
    Sin embargo cuando se trata de amor, las cosas se ponen más dificiles por que el corazón no piensa, sino que tan solo late, y los latidos suenan a tambor, el tambor es tribal, primitivo, primigenio e ingenuo. El amor es sencillamente ingenuo.
    Ella cree que puede volar, pero no se ha dado cuenta que todos nacimos con las alas rotas.

    Atentamente Chonete ete, traquetete pete

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