Cosas Que Deberían De Saberse

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La Vida Es Una Bobada, ¿Y A Quién No Le Gustan Las Bobadas?

martes, 1 de junio de 2010

Cita En El Café [parte 1]

Llego con un retraso leve a nuestra cita. Llevo una chaqueta, hace frío. Miro por entre las mesas y lo veo, sigue tan distraído mirando la lluvia caer, como tiempo atrás. Me acomodo el cabello y lo saludo con un beso en la mejilla. Sin duda hemos cambiado, y es que hace muchos años no nos vemos. Tampoco importa, en esencia no ha sido mucho lo que hemos cambiado. El mesero trae las cartas. Es un lugar que ambos frecuentamos, no hace falta mirarla siquiera. Ordenamos y yo, mientras tanto, prendo un cigarrillo. Me mira incrédulo:
- Isabella, desde cuando fumas?
- Hace ya unos cuantos años, ¿te molesta?
- No
Llegan nuestras bebidas: Un Doña Berenguela y un Simón González.
¿Hace falta aclarar donde estamos? Muchas personas a veces me llaman y me preguntan “¿Dónde estás?” y yo respondo, asumiendo que siquiera saben de un sitio con dicho nombre, que estoy en Otraparte. Y ahí viene la bomba: ¿estás en otra parte, en qué parte? Y yo lo dejo hasta ahí.
Comenzamos a hablar de trivialidades y a hacer un pequeño recuento de lo que ha sucedido en nuestras vidas últimamente, que viene siendo una síntesis absurda de cosas que al otro ni siquiera le interesan ni rebatirá porque tampoco son sinceras del todo y eso lo sabemos los dos. Peor aún, a sabiendas continuamos hasta que algún silencio se vuelva demasiado incómodo y tengamos que disimularlo clavando la mirada en el fondo de la taza.
Llegamos a un tema espinoso: el amor. Uno por simple cordialidad debería abstenerse siquiera de preguntar, porque si le va bien, entonces se lo restriegan a uno y la conversación se vuelve como un monólogo interminable de lo “maravillosa” y “especial” que es la pareja del otro, porque uno no puede más que oficiar de oyente y de vez en cuando asentir y sonreír con “mjm” de por medio, fingiendo que le lleva el hilo a todas las peleas y reconciliaciones que ha contado hasta ahora. Eso hablando del común de la gente, mi acompañante es alguien que es trágico por naturaleza, pero reservado y con un aire bohemio que sencillamente me fascina.
Las bebidas van por la mitad y yo ya me he fumado dos cigarrillos. Ha dejado de llover y sólo una leve llovizna se ve caer por la ventana. Él suspira lentamente y mirando al piso comenta:
- Quiero una mujer con quien pueda hacerlo sin complicaciones, sin inhibiciones, luego hablar como si nada, tal vez tomar un vino o un café, abrazarla, que pasen 3, 4, 5 o 10 días sin que ella me llame, que me llame un día remoto, lluvioso y me invite a tomar un café, tal vez no nos besemos, ni tampoco lo hagamos, simplemente tomemos un café, y así, cambiante, sorpresiva.

Abro un poco la boca como para decir algo pero me freno. En cambio sonrío levemente.

- Is, yo a pesar de ser hombre, soy muy complejo como para buscar relaciones vacías.

Asiento con la cabeza levemente y le hago saber que siempre lo he sabido.

1 comentario:

  1. Tienes un don vero. Me sentí transportado al lugar y el tiempo. Me gustó mucho y como te dije en privado me recuerda muchas cosas que me alegran profundamente.

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