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viernes, 4 de junio de 2010

Cita En El Café [parte 3]

Escrito pensando en alguien que me arranca sonrisas fácilmente y en su hermosa María Paz

Estoy recostada en el sofá con una taza de café. Es una mañana fría de un jueves gris. Mi gato está echado junto a mí mientras yo miro ausente por la ventana el tráfico. En el equipo suenan algunas melodías de Brian Crain, hermosas piezas de piano… me encanta lo dulce del piano, como gotas cayendo en un manantial, tintineando armoniosamente. Me levanto y me pongo un buso grande, herencia de mi hermano; incluso todavía tiene algo del aroma de su loción. Supongo que es una linda manera de tenerlo cerca aunque ya no viva conmigo. Me levanto a hacerme el desayuno: huevos revueltos, tostadas, jugo y algo más de café. Sam, mi gato, me acompaña. Él es el que hace que cuando me preguntan “¿estás sola?” yo responda “no, estoy con Sam”. Él impide que en mañanas grises como esta, caiga en un estado de aletargamiento y maldiga mi soledad. Supongo que es una decepción felina: él me entiende, incluso, me responde y a veces, con suerte, me obedece. Algo de Pink Tomate debe tener… de hecho, no me sorprendería que cuando le pregunto cómo anda me responda algo así como “Bien, todo va bien. Salvo mi corazón, todo va bien”. Sólo espero no estar volviéndome Amarilla, aunque poco falta. A veces me da miedo que me responda, pero… ¿qué podría responder un gato? Seguro son más cuerdos que los humanos… yo esperaría una respuesta más o menos como Pink respondiendo sobre el tiempo: “Para nosotros los gatos no existe el pasado. O bueno sí existe, lo que pasa es que lo ignoramos. En cuanto al futuro nos parece que es pura y física mierda. Sólo existe el presente y punto”. Hasta sensatos deben ser, lástima que no hablen… o lástima que nosotros no los entendamos.
Me siento en el borde de la cama y lo acaricio un rato. Él ronronea dichoso mientras yo cambio de canal… no hay nada interesante qué ver en la televisión. Me levanto y escojo la ropa de hoy, me meto al baño y le subo el volumen al televisor para sentirme acompañada, o al menos con gente cerca… la casa se ha vuelto muy silenciosa y la única voz que se oye es la mía… y, claro, los maullidos de Sam. Cuando salgo del baño él está esperándome sentado en el tocador. Es curioso que le encante verme maquillar y nunca salgo sin su visto bueno. Hasta los gatos saben de moda… al menos el mío; Yo a veces le dejo prendido el televisor cuando están pasando las pasarelas en E! y supongo que sí les presta atención, después de todo.
Está mejorando la mañana: el sol está asomando. Tal vez no sea un día tan malo y la sensación de soledad se disipe por algunas horas. Cojo la chaqueta y el portátil y salgo a tomarme un café en la terraza del pequeño café-bar al que suelo ir. Ya he enviado un mensaje de texto… y quizá seamos dos en la mesa esta vez. Sea lo que sea, no importa. Sam está siempre ahí para mí… incluso cuando llegan esos días en que deseo gritar y no ver a nadie, cuando las sábanas se me antojan como losas de acero y me hacen querer no levantarme, ahí está Sam maullándome “Mierda. Yo también estoy jodido. Me dan ganas de ahogarme en salsa de tomate”.

4 comentarios:

  1. Se siente más a menos como tomar un bisturí y con mucho cuidado extraer de la bidimensionalidad de una vida de papel un pedazo de historia que se hace necesario divulgar. Dentro del recorte hay pequeñas escenas que se mueven cuadro a cuadro, saltando como si se tratasen de muñequitos de arcilla en un escenario para títeres. Un par de bigotes y algunos pelos volando en el aire y pegándose de la ropa culminan la ilusión de estar allí observando del otro lado de la ventana amortiguado junto con las gotas de agua que se condensan por el frío de la mañana mientras el resto del mundo se detiene al interior de la habitación. Es observar la propia vida y ver el otro lado de la historia, como si se tratase del lado oscuro de la tierra donde todos duermen o quizá todos se llenan de lujuria y excesos. Muchas gracias Vero, mi Maria Paz y yo te lo quedamos debiendo.

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  2. Es interesante como cada lector, hace de un relato un pedazo de vida. Quien sabe si no tan ajena como parece.
    SAludos

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  3. Chon: Lo prometido es deuda y aquí saldo una pequeña parte de ella. ojalá a Maria Paz le guste Opio En Las Nubes...

    PiensaEnBrooklyn:Lo único de ficción que tiene son los nombres, de resto, es verídico.

    Gracias por leer, ojalá continúes pendiente porque estaré actualizando. espero que sea de tu agrado.

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