Era inevitable conocerse un poco, no demasiado.
La curiosidad decidiría después averiguar sobre ese ser tan particular.
Se mostraron tal cual eran, sin máscaras ni tapujos.
Ella siempre conservó un escudo para protegerse, pero con él le resultó imposible.
Era un riesgo, y lo quiso tomar.
Algo despertó adentro del pecho cuyos latidos eran débiles y ahora se tornaban agitados.
Todavía no era suficiente, el miedo bloqueaba su corazón.
Ah el sentir! ah la promesa de algo nuevo! No es acoso hermoso cuando la vida nos sorprende con algo nuevo? Con algo diferente?
ResponderEliminarSi el amor se buscara, habría libros de cómo buscar. El amor no se busca, se encuetra. Y el coctail de emociones que trae consigo empieza con la más efímera: la sorpresa
ResponderEliminarSentir que se acerca con fuerza la tormenta de un posible amor hace florecer de una manera tan preciosa la vida, que en la mayoría de los cosas las flores se quedan en eso: un cuadro inerte, donde el oleo se pone oscuro y los colores terminan por opacarse, similando en Guernica con pedazos de alma, trozos de carne y una que otra lagrima.
ResponderEliminarLastima que su escudo no sirviera, y bendita la hora en que decidió soltarlo.
Atentamente Chonete..Un beso mi Vero