
Sin duda Internet se ha inmiscuido en todo, pero nunca igualará -para mí- la delicia de contemplar un libro -físico, impreso; No un E-book-
Y sé que en estos tiempos no hay tiempo para nada, mucho menos leer.
Que las palabras se han tornado innecesarias y aburridas.
Que un "reTweet" dice más que mil palabras...
Que la practicidad de un disco duro es mejor que un pesado conjunto de hojas.
Pero nunca, y repito: NUNCA, podrá un E-book ser leído a la luz de una vela, en un lugar remoto donde no hay tomacorrientes ni baterías recargables.
No hay comentarios:
Publicar un comentario