
Yo te esperaré.
Te esperaré en el fin del mundo, sentada a la orilla de la nada.
En la oscuridad absoluta esperaré oír tus pasos romper el silencio ominoso.
Y yo me quedaré muy quieta. Quieta sin respirar.
Cuando te sienta cerca, sabré que eres tú, sin siquiera haberte visto.
Con una última exhalación me despediré.
Me entregaré a la nada, al fin del mundo.
Y no importará porque el día en que el sol muera, ni su calor hará falta.
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