
Ella camina sin mirar a nada ni nadie, tiene un libro en sus manos.
Ese es su mundo por estos momentos, y no lo quiere cambiar.
Ninguna banalidad puede distraerla de las páginas, ¡Tanta magia hay en ellas!
Ella sigue su camino, absorta en su libro, un libro de lugares fantásticos, seres increíbles, aventuras inimaginables…
Tan inimaginables como que una hermosa chica de cabellos y ojos oscuros, y piel de blanca porcelana y agraciado andar, pueda preferir un libro a los encantos de un engreído y superficial pretendiente.
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