Pensaba en todas las cosas que hasta ahora habían pasado en el corto lapso de un día y una noche entera. Intentaba asimilar todo lo que ahora había llegado de repente, sin aviso; Como quien sumergido en el agua y alcanzado por la falta de aire, logra sacar la cabeza fuera del agua y toma vertiginosamente una bocanada de aire. Descansa cuando sus pulmones se llenan otra vez. Pero yo no lograba ordenar coherentemente mis pensamientos porque aún no lograba salir del shock.
¿Cambiaba en algo todo esto ahora que tenía dicho conocimiento? Él lo supo siempre y ahora lo sabía yo de sus propios labios… Quizá él quiera que yo haga algo, que decida por ambos; Pero no puedo hacer eso. Yo… No puedo tomarme nuestras vidas en mis manos, no así.
¿Espera él alguna iniciativa de mi parte? Tal vez sólo era eso y ya: El conocimiento, el saber y nada más. Algo que se podría condenar, para bien de ambos, en las cloacas de la negación, del rechazo, del olvido… Y quedar ahí suspendido en el tiempo, en nuestras memorias.
Y, aunque jamás se hiciese nada al respecto, tener la certeza de que aunque pudo ser, no lo fue.
O no lo ha sido.
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