
Ella se mira en el espejo.
Se gira, se mira, posa, voltea, se mira, se gira y se vuelve a mirar.
Pero no parece hallar lo que busca; Si es que busca algo, en realidad.
Frunce el ceño y le dedica una mirada de reproche y decepción al espejo.
Ella está hermosa, al igual que la niña del espejo.
Sólo que ella no lo puede ver con claridad.
Pobre niña, hermosa tal cual es, pobre de ella que no se puede reconocer…
Es esa niña, la de piel clara y ojos oscuros, con la mirada sincera y los cabellos mas negros que una noche en Madagascar. Esa es la niña que quiero, y que en el espejo de mis ojos no necesita de maquillaje, de ropajes, por que la desnudes de su espiritu basta para encartar y encarcelar el deseo y el encanto. Ella se detiene frente del espejo y no puede darse cuenta del delirio de los pedazos de cristal del otro lado de la habitación acariciando su piel. Ella es su propia Luna, y brilla tanto que en ocasiones se siente a oscuras.
ResponderEliminarTe adoro muñeca...tu amigochon