
Él reunió toda la valentía para confesarle su amor y se dirigió hacia donde se encontraba ella, de espaldas.
Cerró los ojos muy fuerte y le contó todo lo que su corazón le ordenaba.
Cuando terminó, agotado, tembloroso y expectante; Ella se volteó de repente…
Y ahí pudo ver él que todo el tiempo ella llevaba audífonos puestos.
(Para mi mami y su peor desgracia: mi Ipod)
O O....Frío. Sencillamente frío. La sordera y la ceguera de aquellos que delante de nosotros vibran detras de una pared aislada del mundo y nos ven desvanecernos como estatuas de sal sobre una colina....Donde quedan esas palabras que tantas veces pronunciamos, a donde fueron a dar los temblores y el sudor en las manos, las ansias del beso, el añoro del Sí...se fueron con la ultima nota de Bach, en una melodía taciturna de violines y vientos.
ResponderEliminarThe amigochon