Últimamente me cuesta mucho trabajo dormir, pero mucho más despertar.
Me da miedo dormir, cerrar los ojos y hallarme en la más inquietante oscuridad.
Cuando por un instante cierro los ojos, en penumbras hallo restos de mis miedos… Imposible escapar de ellos, están tan ligados a mí como mis deseos; y como ellos, la única salida es cumplirlos.
Tal vez cuando se cumplan, deje de temer… o tal vez muera.
Cada noche es una lucha hasta la madrugada para no ver la oscuridad, pero el cansancio suele vencerme tarde o temprano. Casi siempre de madrugada.
Sé que sueño porque, aunque no recuerde nada, me despierto inquieta, sabiendo que he librado una batalla inconsciente.
Y cada noche, al filo de la madrugada es igual.
Lo será hasta que mis miedos se cumplan o no tenga que despertar jamás.

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