Ella es esa canción, esa letra y melodía que a pesar de su suave andar, logra cautivar precisamente por su delicadeza en sus notas y palabras…
Ella es como esa canción que nunca su melodía se torna empalagosa; se reinventa en nuevas sensaciones cada vez que se escucha de nuevo, como si fuera la primera vez otra vez.
Sus manos nunca están frías, su calidez es inagotable; y el mero roce de sus manos se torna en la más placentera caricia.
Tibia y confortante como sólo el toque de unas manos femeninas puede ser.
Ella es como una mañana soleada de verano, con el sol picante sobre unos hombros descubiertos, y a su vez, también es como las gotas de agua helada que resbalan delicadamente por toda la piel refrescando a su paso del calor abrasante.
Sientes, cuando su mano se posa tiernamente sobre la tuya, que cualquier pena tiene su condolencia con el toque de sus frágiles manos.
Si desliza su mano suavemente por tu mejilla o toma tu cara entre sus manos y te mira con esa mirada dulce y benévola… Te derrites de solo evocarla.

No hay comentarios:
Publicar un comentario