“Quisiera decir que sí, que el día fue gris y lluvioso y que lo único tangible en la atmósfera era lo pesado del dolor de nuestra alma, pero no. No fue así…”
Sus palabras arrastraban algo de ira y frustración, pero no la culpé.
Hoy era el funeral. En un día bonito, qué ironía.
Siempre nos han ambientado los momentos trágicos con días grises, la ira con tormenta y la alegría con días soleados. ¿Qué pasaba hoy que el sol brillaba y el cielo seguía azul a pesar de la tragedia, su tragedia?
Que hoy era un día normal para el resto del mundo.
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