
Sentada, mirando el fuego de la chimenea arder...
Aquí, adentro, todo está cálido y confortable.
Afuera una nevada azota el exterior con oleadas de vientos gélidos.
Pero yo estoy aquí, a salvo y tibia, junto a mi gatito.
Pienso en tantas cosas que me hacen sentir que la temperatura aquí se anula instantáneamente, descendiendo al cero absoluto en segundos.
Por mucho que me acerque al calor y el fuego queme mis pestañas, me siento helada y desabrigada a merced de mis pensamientos mortificadores. Y el frío no cede.
Miro hacia la ventana, la ventisca aún no mina.
Acaricio a mi gatito mientras ronrronea.
Y aquí estoy yo, sentada, mirando el fuego de la chimenea arder...
Y desde la cocina vienes tú con dos tazas de chocolate caliente.
Se supone que en el 0 ABSOLUTO el tiempo para, que pasa con eso ? Lo veo como un escrito porlitico yo caliento adentro y ellos afuera frio? Pero es buen relato me gusta pero se que puedes hacer mejor.
ResponderEliminarAfuera frío, adentro caliente, como la vida de un oso, que camina taciturno y cabizbajo. El llega con el chcocolate y bebes de la taza ¿Pero se va el frió? ¿Se calientan los pensamientos helados que inmunes van desde tu cabeza a la punta de tus dedos y se pierden en el roce de tus manos sobre el pelaje multicolor de tu felino? Quiza así sea, supongo que depende de cuanto arda el chocolate en las manos del mesero, de con cuanta pasión haya revuelto el cacao y soportado el aroma entre su rostro...Quiza no debas beber de la taza, sino de un par de labios tibios.
ResponderEliminarEl amigochon