…Y yo paseé con aquella mujer de sonrisa cálida y cuyo rostro se me hacía familiar a pesar de no haberla visto nunca.
Mi dolor se hizo tangible para ella, no lo pude ocultar.
Ella me sonrió con una sonrisa destellante y sincera. ¡Qué hermosa era!
Y qué blanco era su inmaculado vestido. La verdad es que toda su figura se antojaba resplandeciente y pura.
Sin duda, era un ángel. Un ángel hermoso.
Podría contemplarla en silencio por horas…
No la esperaba, pero de repente se hizo presente frente a mis ojos, y ahí comenzó todo…
“Puede ser que el viaje no esté mal
Que un ángel celestial me invite a cenar
Puede ser que no haya más allá
Que el cuento acabe mal y no vuelva a empezar
Hoy ha venido a verme una mujer alta y sonriente
Me ha dicho “coge mi mano fuerte y sígueme”
Puede ser que el cielo tenga mar
Que sea un buen lugar para verte llegar
También puede ser que no te vuelva a ver
Que tenga que sufrir mi destierro sin ti
Vino vestida de blanco
Se sentó a mi lado y me hizo sonreír
Mientras aún tirabas tú de mí
Y antes de su beso eterno
Le pedí un deseo que pude cumplir:
Deshojar la luna para mí
Y en el pétalo de la esperanza
Pude ver tu nombre y el de otra mujer
Suspiré tranquila serás feliz otra vez
Suelta ya mi mano, suelta ya mi mano
Suelta ya mi mano estaré bien.”
Ella me daba una paz extraña, pero ni siquiera ella pudo impedir que tu figura invadiera mi mente.
Miles de recuerdos se colaron del olvido hasta mi mente, y es que no me permito pensar ni un segundo en ti. Me duele.
Ella me sumió en un sueño profundo y juntas viajamos por mis recuerdos.
De la mano me llevó hasta los recuerdos más dolorosos… Pero no tuve miedo ni dolor.
Ahora yo estaba irradiante, llena de luz.
Luz Propia, brillaba desde mi interior.
No me resistí a preguntarle por ambos y ella con una sonrisa llena de ternura me respondió: “Serán felices otra vez”.
Sabía que yo no seré más la causante de tu felicidad, ni tú de la mía. Compartimos mucho y amamos con locura, pero ahora es una locura estar juntos. Seremos felices cada uno al margen del otro.
Todos mis miedos se transformaron en una certeza: “Te amo, pero soy feliz sin ti”.
Las ataduras que me retenían en la desdicha de un viejo amor, pronto se disolvieron.
Ahora era libre. Libre de decirte “Suelta mi mano, estaré bien”.
La Visita, La Oreja de Van Gogh
Pasé a leerme tu blog hace poco. Te digo que realmente me agrada la forma en la que escribes. Me parece muy bien realizada.
ResponderEliminarLa Oreja de Van Gogh me gusta mucho también ;), jeje.
Espero poder continuar leyendo y conocerte un poco mejor. Now that we're cool. xP
Un abrazo y feliz noche!
No la esperabas, pero una vez la viste te diste cuenta que la deseabas esperar. No se como mas explicar eso, la verdad me faltan las palabras, como cuando se encuentra algo que no buscamos pero luego nos damos cuenta que ya no podemos vivir sin eso.
ResponderEliminarHay algo de más que los dos sabemos existe entre notas y entre lineas por debajo de esta canción, por debajo de la cama, debajo de la piel, de la retina, del corazón: debajo de la vida.
ResponderEliminarTanto pasado sepultado y tanto presente por vivir con pequeños destellos de futuro. Muchisimas gracias por todo, son esos pequeños detalles los que alimentan la vida. Y pues, ya he conocido un par de angeles, ella y tú, y tu sigues aquí.
Atentamente´: Chon
Eso que hay debajo de todo, de la vida misma, eso que tú y yo sabemos... no lo podemos revelar. Es nuestro pequeño secreto.
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